lunes, 8 de mayo de 2017

LA CASA DE LA MEZQUITA , Kader Abdolah.



Es el título de la novela escrita por Kader Abdolah, escritor de origen iraní afincado en Holanda.
Se podría decir que el libro transmite total credibilidad, ya que el autor vivió en su país todos los hechos que se narran en el libro y que forman parte de la historia reciente de Irán, de la que todos los lectores hemos tenido conocimiento a través de los medios de comunicación.
La casa de referencia era un enorme caserón adosado a la mezquita ubicada en la localidad de Seneyán. En ella vivía una numerosa familia y el mismo Imán. El miembro más relevante de la familia era Aga Yan que se podría decir que es el protagonista de la novela ya que aparece a lo largo de toda ella; es un importante comerciante de alfombras con una personalidad muy fuerte, pero, también un hombre muy honrado, culto y juicioso al que todos piden consejo porque sus decisiones siempre son acertadas. Aga yan muy pronto tiene especial sintonía con Shabal, hijo del muecín, que estaba ciego y también vivía allí; Todos los habitantes (esposas, cuñados, hijos, sobrinos etc,) y sin olvidarnos de “las abuelas” tenían su papel en la casa y en la vida diaria reinaba la cordialidad y el cariño.
Se podría decir que más de la mitad de la novela está dedicada a narrar los muchos avatares de esta gran familia, muy religiosa que sigue fielmente los preceptos del Corán y, también, muy reticente a abrirse a la modernidad, sirva como ejemplo lo mucho que costó que entrase la televisión en sus vidas.
Pero….en los años 70 da un giro el relato debido a los enfrentamientos que surgen entre los grupos de izquierdas contrarios a la occidentalización del país y los extremistas islámicos, y, es en el año 1979 cuando la monarquía llega a su fin, El Sha abandona el país y se constituye la república;  a su frente está el ayatolá Jomeini.
Pero la paz no llega, muy al contrario, los enfrentamiento son terribles y vecinos que antes habían convivido pacíficamente ahora se matan sin piedad, todo es un sin sentido.
Los jóvenes de la casa de la Mezquita se radicalizan y se marchan a la ciudad y el bueno de Aga Yan anda desconcertado, pero siempre manteniendo una gran dignidad;  este hombre es admirable.
Lo más doloroso para él y su esposa Fagri Sadat fue la muerte de su hijo, que murió ejecutado simplemente por defender sus ideas con dignidad, es valiente como su padre.
La invasión de Iran por los iraquíes que dirigió Sadan Huseim con el objetivo de apoderarse de las reservas de petróleo del rico país y en la que se emplearon los más sofisticados armamentos supuso para Irán la ruina total.
Y por fin la guerra termina y se supera la ola de violencia, pero en la casa de la mezquita ya nada será igual; en ella solo viven Aga Yan y su esposa Fagri, terriblemente marcados por el asesinato de su hijo Yawad al que ni siquiera pudieron darle la sepultura que merecía, los demás habitantes han fallecido o se han marchado a la capital Teherán. Un consuelo para Aga Yan es saber que su querido sobrino Shabal sigue con vida.
Aga Yan y Fagri se harán compañía en su vejez y recuperán de algún modo el cariño y respeto del que siempre habían gozado.
Es una novela interesante de leer para conocer este país y de un buen escritor muy reconocido en Holanda, es por lo tanto una lectura aconsejable.

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