viernes, 13 de enero de 2017

KIOTO de Yasunari Kawabata



Está  obra del premio Nobel de literatura, Yasunari Kawabata, está considerada como una de sus mejores novelas. Como en toda su obra literaria, la descripción casi fotográfica del entorno y el lirismo en las descripciones donde se desarrolla la narración, están muy por encima de los personajes y su historia, y la trama pasa a un segundo plano.
                El argumento se centra en la protagonista femenina, Chieko, hija de un comerciante de telas, Takichiro y su esposa Shigue, que residen en la ciudad de Kioto, antigua capital Imperial de Japón. Chieko descubre que ha sido adoptada,  ya que sus padres biológicos la abandonaron al nacer, y que tiene una hermana melliza a la que no conoce y desea encontrar.
                Tomando como telón de fondo la capital, el autor nos va describiendo la vida cotidiana de los personajes y la enorme  influencia que ejerce la naturaleza en los mismos. Todas sus vivencias e incluso su estado de ánimo en el día a día están íntimamente relacionadas con los distintos colores de los paisajes en función de las estaciones. Nos narra con gran delicadeza  y lirismo aspectos de la primavera, como la contemplación de unas violetas que crecen en el tronco de un arce, o los rojizos tonos del otoño y también las costumbres más arraigadas, como los ancestrales  festivales que se siguen organizando en función de las estaciones y que marcan el ritmo de vida de sus habitantes.
                El encuentro de las dos hermanas, sirve para mostrarnos el reflejo de dos mundos distintos, el urbano en el seno de una familia de clase acomodada de Chieko y el mundo agreste y rural  de clase trabajadora de Naeko, huérfana desde hace varios años  que vive y trabaja en una aldea cercana dedicada a la explotación forestal de cedros.
                La novela  nos invita a descubrir algunas metáforas que sugieren contrastes como   la modernidad y lo tradicional, o la simbología del colorido en la naturaleza  o en el vestuario y los adornos que utilizan las distintas clases sociales.
                Kioto no tiene un final al uso, con un desenlace que resuelva la trama narrativa, es un final abierto a la sensibilidad de cada lector.
                Es una novela para leer y aprender de otras culturas o formas de pensar